
J. Plou

J. Plou

Flor de este jardín, azul de cielo,
dulce hortensia de amor y de consuelo,
que llama a la calma,
veo en la visión encantos misteriosos,
blanca cara y labios maravillosos,
que agitan mi alma.
Al contemplar tu cara inocente,
al ver tus ojos y tu casta frente
con alegre expresión,
por tu existencia en flor pura,
el dolor, lo convierte en ternura,
es cosa que agradece el corazón.
¡Y pensar, que hasta pierdo el aliento,
apenas oigo tu blando acento,
cuando llega a mi oído.
Tierno como el trino de un ave,
como los suspiros de amor, suave,
que me hacen perder el sentido!
J. Plou
Yo soy el poeta,
el hombre que escribe de amor,
un hombre de corazón,
escribiendo escogidas palabras,
a la sombra de la noche mítica,
o la sombra de unos párpados lentos.
Yo soy el poeta.
Escribiré sobre las cosas bellas de la Tierra,
escribiré toda cosa loable.
Poeta, contador de historias,
de ritmos, prestidigitador.
Si un pájaro nace en el bosque,
yo lo sabré.
Y lo pondré en mi poema como en un valle.
Porque yo soy el poeta y lo escribo todo.
Escribo sobre la luz,
sobre la sombra y el amor.
Pero el amor de una mujer,
lo escribiré mil veces.
Entre mi bosque de palabras ligeras,
con mi corazón atado a un cielo de rosas,
yo escribo todas las cosas que sean buenas.
Poemas desnudos para doncellas divinas.
Guirnaldas de palabras, serie de sílabas...
Y escribo a los días,
como a vientos de oro los escribo,
como a vientos que elevan la polvareda
hasta el cielo azul, fulgente.
Yo escribo a las noches.
Con sílabas os haré claros de bosque.
O de esos cielos gastados, mariposas.
Escribí una vez a una mujer,
antaño, en secreto le escribí.
Y en su ciudad la encontré,
aún es linda mujer, por gracia
de mi poema.
Porque yo soy el poeta,
el hombre que escribe de amor.
J. Plou

J. Plou


Te encontré en la orilla de la vida,
mi mente oscura y alocada,
se transformó en sumisa golondrina.
Venías de la luz, como una diosa,
llevabas la miel, el óleo, el sueño puro,
la paz olvidada por mi ángel.
Sabes la claridad que me ofrecías,
la llama que brotaba de tu mano,
el mensaje celeste que traías.
Luego, en punzante trenza de dolor,
te rodearon los vientos enconados
que lo soportamos con amor.
Como eres fuerte, ni el dolor te arredra,
eres amorosa y dócil. Contigo sigo,
abrazado a ti como la hiedra…
J. Plou

¿Cómo es el amor? será como las flores,
que llenan de color hasta sus ramas.
Como el sol de la tarde, que madura colores
y llena la montaña de doradas escamas.
Será la dulzura y la sencillez de las cosas,
que ocurren espontáneamente todos los días.
Será como los rosales que se llenan de rosas
y por las tardes se mueren y quedan sombrías.
Será como el arte del poema diario,
con esa poesía de querer con embeleso,
esa oscura armonía del corazón solitario,
esa sorda belleza del primer beso.
Será sencillamente: sin palabras vacías
ni artificios inútiles: como mana la fuente.
¡Es tan hermoso amar abiertamente!
Como aman los pájaros, como pasan los días…
J. Plou

Es la vida, corta como un momento.
Sólo es un vago aleteo o un latido.
Un susurro que corre como el viento.
Y todo el tiempo que he vivido.
Noto mis pulsos más allá de mí mismo.
Siento el eco de mis latidos y de mis actos.
Proyecto mi vida con un nuevo heroísmo,
por rutas indecibles y caminos exactos.
En la luminosa penumbra de mi sueño,
veo su cara tan pálida y hermosa,
como ternísima rosa de su cuerpo pequeño,
llenando esa penumbra del sueño luminosa.
Yo, la veo en mi sueño, intuyo su presencia,
mas ella al lado intento tocarla pero no acierto.
La adivino con un gesto de leve indiferencia,
dulcemente cansado, vagamente despierto.
La adivino en la sombra azulada de sus ojos,
que se agranda y hermosea de un brillo fugitivo.
Con una breve caricia en sus labios rojos,
noto el delgado aliento por el cual yo vivo.
El río de mi vida está llegando a tu mar,
para ser esa dulce gota de una existencia,
que desde el silencioso recinto pueda llegar,
con este emocionado periplo con paciencia.
J. Plou

Sueño con un jardín, divino
jardín que a mis ojos brillas,
(sueño o realidad) ¿Qué camino
puede llevarme a tus orillas?
Así ando en el sueño peregrino,
cayendo cansado de rodillas.
Buscar ese jardín es mi destino,
¡mas nunca encontraré sus maravillas!
Jamás lo encontraré, porque no es real,
solo es un dulce sueño, o un ideal,
como un lapsus de la fantasía...
J. Plou

J. Plou