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viernes, 23 de octubre de 2026
JUEGOS DE LA MEMORIA
martes, 20 de octubre de 2026
VERDE CAMPIÑA

La llanura se vuelve risueña,
al soplo de un aliento de amor
y rompe en hervor y sueña,
en grandiosas praderas en flor.
EL almendro y el cerezo floridos
ante el amoroso beso de abril
y llenos de pájaros y nidos;
en el campo con un sol gentil.
El campesino en la verde campiña,
con los bueyes cansados de arar;
y sobre una cepa de la viña,
un ave que empieza a cantar.
El campo en el tiempo de frío
apura su copa de hiel,
y sueña un paisaje de estío
como un vergel.
J. Plou
lunes, 19 de octubre de 2026
UN GOTEO DE MUERTES

Desde dos mil nueve,
aprendí nuevos nombres,
casos archivados,
documentos retenidos.
Veinte, quizá veintidós
(los números van cambiando)
personas ligadas a tramas
dejaron preguntas al viento.
Gürtel, Púnica, Taula,
las Tarjetas Black sobre la mesa;
papeles, jueces, declaraciones
y una verdad que nunca llega.
Unos partieron por accidente,
otros por la enfermedad;
hubo silencios definitivos,
voces que no se pudieron escuchar.
Y cuando se acercaba el juicio,
cuando temblaba una declaración,
el calendario parecía más oscuro
y crecía la desesperación.
No afirma el poema culpables,
ni convierte el rumor en razón:
solo recoge el eco persistente
buscando una explicación.
Porque cada muerte deja un hueco,
cada expediente, una pregunta;
y en los márgenes de la historia
la duda permanece, terca y profunda.
Que hablen los hechos, los archivos,
la justicia, sin prisa ni temor;
que ninguna sombra sea sentencia
ni ningún silencio, absolución.
Y mientras las cifras se pierden
entre fechas, nombres y versiones,
España escucha, todavía,
el goteo lento de más muertes.
J. Plou
domingo, 18 de octubre de 2026
LA VOZ

Cuando estaba esperándote,
como cada noche suele pasar,
me duermo, y al descansar,
oigo una voz llamándote.
Una voz triste y larga,
apenas susurrante,
como una risa amarga,
como un eco distante.
Que no puede callarse,
que nadie oyó jamás
y si se acerca más,
más parece alejarse.
La voz de un viento,
que se esconde
y me corta el aliento.
Una voz que si le hablo,
no quiere hablarme.
Y se marcha como el diablo.
J. Plou
jueves, 15 de octubre de 2026
CREO EN EL AMOR MÁS QUE EN MIS OJOS

Suelo decir te amo después,
que el amor me hunde en el lodo ,
desde la cabeza hasta los pies.
Y mi cuerpo lo sufre todo.
Porque a mí me podrían,
arrancar el recuerdo como un brazo,
pero no la esperanza que es de hueso
si me la arrancan dejaré de ser eso,
que sueña con un tierno abrazo.
Creo en los frutos de jugo dulzón
y que no hay frutos con jugo amargo.
No es culpa de los frutos sin embargo,
si el paladar está limitado a la pasión.
No creo en el corazón del sicario,
que por una cantidad,
asesina sin piedad
y maneja un fusil sanguinario.
Creo en la libertad a pesar de las minas,
a pesar de los campos alambrados;
creo en la paz, a pesar de las bombas
y a pesar de las hordas asesinas.
Creo que los países deben ser todos uno,
para los hombres a pesar de las fronteras,
a pesar de los límites, de las barreras,
sin que desaparezca ninguno.
A pesar del rencor que nos inunda,
yo creo en el amor más que en mis ojos
y más que en el poder y el entusiasmo.
J: Plou
martes, 13 de octubre de 2026
LA PARCELA DEL AIRE

No quiero armas
dormidas en las manos de la patria,
ni cuchillos que aprendan
el idioma del miedo,
ni rifles apuntando
a la misma tierra que nos sostiene.
Quiero manos enormes,
manos capaces de arrancar fronteras
una a una,
como quien desprende espinas
del corazón del mundo.
Que no quede más límite
que el aire:
sin bandera,
sin dueño,
sin alambradas.
Que nadie guarde la tierra
como un traje encerrado en un armario,
ni la nombre propiedad
con letras de hierro.
Que todos puedan pisarla
como todos respiran,
con la misma necesidad,
con el mismo derecho.
Tomaría las guerras por la punta,
las sacaría del paisaje
como malas hierbas,
y dejaría los campos abiertos
para que regresen los niños,
los pájaros,
la lluvia.
Abriría la tierra para todos
como se abre una ventana,
como se ofrece el pan,
como se comparte el aire.
Porque el aire no es de nadie
y, sin embargo, nos pertenece a todos.
Cada pecho guarda una parcela,
cada vida, un espacio invisible.
Y mientras respiremos juntos,
que ningún muro diga
dónde termina el mundo
ni dónde empieza la libertad.
J. Plou
lunes, 12 de octubre de 2026
LADRIDO EN LA NOCHE

domingo, 11 de octubre de 2026
DULCE Y DIVINA POESÍA
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A ti, dulce y divina Poesía,
Con el más vivo embeleso,
te abrazo con ardiente idolatría,
soñando recibir tu augusto beso.
Hoy que al ocaso, mi alma despierta,
mi amor no declina,
Y con la luz crepuscular, incierta,
mi corazón se ilumina;
Y al descender la claridad,
un obstinado recuerdo,
de cuanto fui y amé en realidad,
meditabundo me pierdo.
¡Yo amo la inspiración celeste y pura.
que por ti va coronada,
que derramas en los versos la hermosura.
Reflejo de tu olímpica mirada!
Es tu raudal de frases gloriosas,
corrientes siempre nuevas,
rodando serenas o tempestuosas,
el sonido del alma llevas.
Y cuando lea el mundo mi escrito,
o del mundo me ausente,
oirán en ti el rumor de lo infinito
y brillará la eternidad sobre mi frente.
J. Plou
UN OTOÑO PREMATURO

Ha llegado el otoño antes de tiempo,
con su abrigo de niebla y hojas doradas;
el sol se despide, lento y sediento,
de las tardes aún tibias, recién comenzadas.
Hay un frío pequeño rondando la casa,
una lluvia que aprende a decir tu nombre,
y el viento, que en las ramas se abraza,
deja un rumor antiguo sobre el horizonte.
Prematuro otoño, ¿qué prisa te lleva?
¿Por qué apagas tan pronto la luz del verano?
Quizá traes contigo una dulce promesa:
que también lo que termina puede ser humano.
Y mientras la tarde se vuelve más breve,
guardo entre mis manos su último resplandor;
porque toda estación que temprano se muere
deja más honda la memoria de su calor.
J. Plou
miércoles, 7 de octubre de 2026
MARICARMEN HA MUERTO

Maricarmen ha muerto.
Tenía ochenta y siete años
y más de setenta
dentro de la misma casa,
con sus paredes aprendidas,
sus ventanas llenas de tiempo,
la vida doblada en los cajones.
El veintitrés de septiembre
la desahuciaron.
Ese mismo día,
como si la puerta cerrada
no bastara,
acabó en un hospital.
Después llegó la presión social:
las voces, las plazas,
las manos alzadas,
la dignidad haciendo ruido.
Hubo un acuerdo
para que pudiera regresar.
Pero Maricarmen no volvió.
Su caso llenó Sol,
encendió acampadas
por toda España
y puso la vivienda
en el centro de la política.
Su nombre cruzó pancartas,
telediarios, debates,
la boca de quienes prometían
que nadie quedaría atrás.
Ahora vendrán los pésames,
las palabras cuidadas,
las flores,
los minutos de silencio,
los comunicados que dirán
que su historia no se repetirá.
Pero una casa no es solo una casa.
Y perderla a los ochenta y siete años
no es un trámite,
ni una cifra,
ni una noticia de un día.
Maricarmen no llegó a volver.
Que no vuelva tampoco
el silencio
sobre quienes aún esperan
que una llave
signifique hogar
y no despedida.
J: Plou