miércoles, 9 de septiembre de 2026

PEQUEÑO GRAN BOYA



En el agua azul y clara,
donde las olas van y vienen,
nada un niño sonriente
con sueños que brillan y crecen.

Juega de boya valiente,
de espaldas al gran portero,
recibe el pase y se gira
con la fuerza de un campeón entero.

Protege el balón con cariño,
lo acaricia con emoción,
y cuando encuentra el momento,
¡lanza con todo el corazón!

Si no puede marcar la jugada,
no se preocupa jamás:
levanta la mirada y enseguida
a un compañero ayudará.

Porque además de ser brillante
en la piscina y al competir,
es tierno, alegre y cariñoso,
un niño especial de verdad.

Entre abrazos, risas y goles,
va dejando su luz y su alegría;
pequeño gran boya del equipo,
¡qué orgullo verte cada día!
J. Plou

PEQUEÑO SALTAMONTES



Pequeño saltamontes,
travieso y juguetón,
saltas sobre las nubes
con fuerza y con ilusión.

Brincas por los caminos,
subes, giras sin parar,
el parkour es tu aventura,
¡nadie te puede alcanzar!

Con tu sonrisa tan dulce
y tu mirada de sol,
eres tierno y simpático,
un regalo para el corazón.

Cada salto es una historia,
cada risa, una canción;
te haces querer poquito a poco
con tu alegre corazón.

Sigue volando, pequeño,
con cuidado y decisión;
que tus sueños den grandes saltos
y lleguen hasta el sol.

J. Plou 

lunes, 7 de septiembre de 2026

GAZA



Sobre la tierra herida
cae la noche sin calma,
y el humo cubre los nombres
que aún resisten en el alma.

Casas que fueron refugio,
escuelas llenas de voces,
se vuelven polvo y silencio
bajo cielos feroces.

En los hospitales tiembla
la esperanza malherida;
faltan pan, agua y medicinas,
sobra el dolor de la vida.

Madres abrazan ausencias,
niños preguntan al cielo,
mientras el mundo contempla
un interminable duelo.

Pero entre ruinas persiste
la memoria, firme y entera:
ningún pueblo desaparece
si su verdad persevera.

Que cese el fuego y la muerte,
que vuelva la dignidad;
que Gaza encuentre justicia,
libertad y humanidad.
J. Plou
J. Plou[

domingo, 6 de septiembre de 2026

LA CARPETA DE LOS ABSURDOS



Me siento en el balcón, ya de noche,
con mi portátil abierto sobre la mesa,
más de mil euros de tecnología
para escribir lo que mi mente piensa.

Tengo siempre algo que decir,
aunque a veces no sé exactamente qué;
entonces dejo que las palabras
salten solas sobre el teclado y después veré.

Escribo palabras al azar,
unas detrás de otras, sin medida,
procurando que suenen elocuentes,
que tengan algún sentido en esta vida.

Una frase llama a otra,
un verso aparece de repente,
y entre borradores y ocurrencias
voy persiguiendo una idea lentamente.

Porque un poema no nace hecho,
ni llega vestido de gala a la ventana;
se construye con palabras rebeldes
que unas veces vuelan y otras se desgana.

Y si la inspiración se queda ausente,
si el verso no consigue emocionar,
si lo escrito parece una locura
que ni yo mismo consigo interpretar,

no importa, no voy a lamentarlo,
ni tiraré el portátil por el balcón;
lo guardaré, con paciencia y esperanza,
en la carpeta de los «absurdos» del ordenador.

Y allí quedará, tranquilamente,
esperando quizá otra ocasión,
porque hasta el verso más disparatado
puede convertirse mañana en canción.

Así paso mis noches en el balcón,
entre silencios, estrellas y teclado;
con un portátil de más de mil euros
y un poeta que aún no se ha jubilado.

Y mientras haya algo que decir,
aunque sea una palabra sin sentido,
seguiré escribiendo mis poemas…
por si acaso algún absurdo
termina siendo un verso bonito.

J. Plou

jueves, 3 de septiembre de 2026

TRES ESTRELLAS EN PORTAVENTURA



En Penitence, bajo el sol ardiente,

llega una historia de emoción,

un matrimonio rico y muy besucón,

protege su fortuna con pasión.


Jorge y Laura, entre abrazos y besos,

traen el dinero con gran ilusión;

su amor parece blindar sus ingresos,

más que cualquier fuerte protección.


Jep, sheriff de noble apariencia,

vigila el tesoro con responsabilidad,

aunque algo cobarde, cuando hay peligro,

prefiere atribuirse la heroicidad.


¡La victoria fue mía!, orgulloso se proclama,

mientras mira de reojo la situación;

pero todos saben que, al final de la trama,

otro merece la ovación.


Llegan los hermanos Mórgan, decididos,

con ambición y malicia sin igual;

quieren llevarse el dinero del banco,

pero encuentran un obstáculo fatal.


El ayudante del sheriff, firme y valiente,

se enfrenta a los ladrones sin temor;

impide el robo, salva la fortuna

y demuestra quién merece el honor.


Jorge, Laura y el ayudante brillan

como estrellas en la gran aventura;

tres actores extraordinarios

que llenan Portaventura de emoción y bravura.


Y aunque Jep cuente la hazaña a su manera,

la verdad resuena con claridad:

el amor, el valor y la lealtad

son los héroes de esta historia sin igual.

J. Plou

lunes, 31 de agosto de 2026

NOS VIGILAN


 

En el ojo invisible que todo ve,
cámaras vigilan sin cesar,
lectores de matrículas sin detener,
drones en vuelo, listos para actuar.

Satélites que desde el cielo alumbran,
que localizan todo movimiento,
que las inteligencias no sucumban
mandando datos al momento.

No es historia lejana ni ficción,
es la era que hoy nos abraza,
la vigilancia en constante misión,
presente en cada paso, en cada plaza.

Entre luces y redes, somos señal,
huellas digitales que quieren atrapar,
¿libertad o control? Dilema actual,
en este mundo que empieza a vigilar.

J. Plou

sábado, 29 de agosto de 2026

CAMBIO CLIMÁTICO: ¿desastre natural?


 

Podéis llamarlo *desastre natural*
todas las veces que queráis,
ponerle nombres de tormenta,
de azar, de fuerza inesperada.

Pero cuando los glaciares
pierden su lengua de hielo,
cuando el terreno se desestabiliza
y las montañas comienzan a venirse abajo,
la naturaleza no improvisa:
responde.

Responde al aire que calentamos,
a los mares que suben en silencio,
a los bosques que arden
bajo un cielo cada vez más enfermo.

El cambio climático
no necesita permiso
para entrar en escena.
No espera aplausos
ni discursos preparados.

Ya está aquí,
en la grieta que se abre,
en el río que desborda,
en la casa que desaparece,
en el nombre que queda
sin respuesta.

Podéis llamarlo *desastre natural*,
pero no olvidéis la verdad:
la naturaleza no es culpable
de devolvernos
lo que le hemos hecho.

Y mientras el hielo se retira
y la montaña pierde el equilibrio,
el planeta nos habla,
cada vez más alto.

Ya está aquí,
cobrando vidas.