lunes, 11 de mayo de 2026

ME SENTÉ A TU LADO (Romance)



Yo me senté a tu lado,

con miedo, no lo niego.

En el pecho me latía,

un corazón enamorado;

azul de cielo en los ojos,

sonrisa forzada en los labios

y el alma jadeante,

como un conejo atrapado.


Yo me senté a tu lado,

con miedo, no lo niego.

Me temblaban los labios,

para decirte: ¡Te quiero! 

y en la mejilla un suave

color sonrosado.

Cuando dijiste:

¡Yo también te quiero!

fue tu voz un chorro de agua fresca,

en una tarde calurosa de verano.


Al mirarme con cariño,

lo mismo que un toro bravo,

quedé sobre la arena,

muerto de amor y sangrando

por cuatro lentos besos,

que me regalaron tus labios.


¡Qué música cantaba

el viento sobre los álamos!

¡La luna que nos vió,

iluminó nuestro abrazo,

y qué olor el de tu cuerpo

a rosas recién cortadas!


Hoy es cierto que tengo canas

pero en cambio, cuando abrazo

soy lo mismo que la hiedra,

que me adhiero a tu cuerpo.

Tú conmigo; yo a tu lado

respirando de tu aliento,

andando tus mismos pasos,

refrescándome la cara,

en la palma de tu mano.


Qué importa que haya cumplido

setenta y pico de años?

¿En el código de amor,

no hay leyes que determinen,

la edad del enamorado.

El amor no tiene fronteras,

el cariño en mis poemas,

dice siempre: ¡Te quiero!

J. Plou


domingo, 10 de mayo de 2026

HAY DÍAS...



Hay días que nos sentimos tan débiles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Quizás en otro cielo tengan otros abriles.
La vida es clara y abierta como un mar.

Y hay días en que somos tan fértiles,
como abril, que al campo da creación,
bajo el influjo de lluvias espirituales,
y al alma la llena con flores de ilusión.

Hay días que somos de espíritu tan pobres,
como la entraña obscura del pedernal,
la noche nos sorprende, con dureza de robles.

Y hay días en que somos tan cándidos...
que un verso, un trino, nos conmueve
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.

J. Plou

FLOR DE ESTE JARDÍN



Flor de este jardín, azul de cielo,

dulce hortensia de amor y de consuelo,

que llama a la calma,

veo en la visión encantos misteriosos,

blanca cara y labios maravillosos,

que agitan mi alma.


Al contemplar tu cara inocente,

al ver tus ojos y tu casta frente

   con alegre expresión,

por tu existencia en flor pura,

el dolor, lo convierte en ternura,

es cosa que agradece el corazón.


¡Y pensar, que hasta pierdo el aliento,

apenas oigo tu blando acento,

 cuando llega a mi oído.

Tierno como el trino de un ave,

como los suspiros de amor, suave,

que me hacen perder el sentido!

J. Plou

LA ENFERMEDAD DEL AMOR


Amor, enfermedad que arde sin cura,

contagiosa llama que a todos nos toca,

unas ojeras hondas revelan la locura

y en noches de insomnio nos descoloca.


Es una fiebre devastadora,

sin querer, el alma se entrega,

con agua bendita empeora,

cuando avanza no se despega.


Sordo es a cualquier conjuro,

ningún decreto lo puede parar,

entre brebajes como algo oscuro,

el amor insiste sin dejar de luchar.


Enfermedad jodida y contagiosa,

que sin defensa nos atrapa,

un misterio, con llama prodigiosa,

el amor, se pega como una lapa.

LA CAMPIÑA CORDOBESA



Cuando el sol alumbra la mañana,

la campiña muestra su atractivo,

en la bella amapola, y alza en el olivo:

sonido de alondras a la luz temprana.


La verde llanura se engalana,

el arado hace surcos, para el cultivo,

salterio de la esquila, a cuerpo vivo,

viril rojo del sol que cela y grana.


Cereal relicario, reverente

anunciación humilde de la espiga,

oración de pesada argentería.


Por la cal y la palma y la simiente,

va y viene el sol que la mitiga

y el aire, porta la paz a Andalucía.

J. Plou