
La noche se afianza,
sin respiro ni prisa,
oscura sombra avanza,
silenciosa sin brisa.
Al instante aviva
el cansancio, precipita
la solución obsesiva
que el sueño solicita.
Desde luces iguales,
un muro de ventanas,
vela almas aisladas,
bajo lunas tempranas.
Carne insomne sola,
cuerpos en espera yacen,
como manos cortadas,
que en la noche deshacen.
Se asoman, buscan amor,
el aire que los abrace,
y la brasa que apuran,
ilumina con su luz suave.
Ojos donde no duerme
ansiedad infinita,
esperanza que hiere,
cuando la noche incita.
Vuelve el oscuro velo,
la presencia callada,
la noche que aflige,
la espera prolongada.
J. Plou






