
J. Plou

J. Plou

Un susurro en el aire, un grito en soledad.
vuelan edificios, caen vidas inocentes,
cuerpos que yacen con un dios ausente.
Aparentes ideales que enmascaran el horror,
bajo el manto de la paz, se oculta el fervor
de intereses oscuros, económicos, voraces,
disfrazando en traiciones la diferencia de clases.
¿Dónde queda la razón en este juego insensato?
¿Es la guerra la respuesta, el destino marcado?
¡No a esta guerra injusta que arrasa sin clemencia!
hay clamar por la vida, despertando la conciencia.
Porque no existe guerra que sea justa,
sólo el sufrimiento, la desdicha que asusta.
Y cuando todo sean ruinas, sabremos la verdad:
la esperanza es la luz que nunca ha de cesar.
Así, alzamos la voz por aquellos que hoy callan,
por un mundo en paz donde las almas no fallan.
Que el tiempo nos abrace, que la historia no huela
a cenizas y llanto, sino al amor que nos consuela.
J. Plou

He soñado con aquel pueblo que un día,
despertó en mi alma mi sed de amar
bajo la sombra de tus brazos. Pilar,
tu boca,una fruta que en mi boca ardía.
Y en verano llegó un amor de poesía.
Viajes con hielo en carretera llana.
Y a la llegada, la caricia vana.
Mío era el deseo y por tí volvía.
Hoy mi cuerpo al placer se ufana.
Aunque el amor está vivo todavía,
llega en sueños nocturnos la mañana.
Pero un placer me produce alegría:
el haberte amado cuando fuiste mía
y amarte ahora que te tengo cercana.
J.Plou

Tan cargado de vida está el azul
cielo de tus ojos cuando hablas,
que emborracha mirarte, y tanto calor
puede albergarse en ellos, que calienta
mi pecho si me miras. Soy apenas
quien teme y quien desea.
No me mires si es tan sólo por juego,
pues abrasa la llama que en mí prendes
con apenas volver a mí tus ojos.
Pero si sólo es de puro amor,
en esa luz de súbito relámpago,
que enciende tantas veces tu mirada,
quiero quemarme así, si así me miras,
pues no existe el ayer ni importa el luego.
J, Plou


J. Plou

Me abandono al júbilo desierto
de existir, por el dolor iluminado;
surgen noches de estío del pasado,
fantasmas del ayer que no he resuelto.
Mas grito con rabia por el olvido,
un sentimiento que tiembla en la memoria,
ocultando el tiempo ya vivido.
Y hoy, esos recuerdos en verdad,
están al borde mismo del vacío
y la memoria quebrada por la edad.
J. Plou

La escarcha se alzaba hacia la noche
sobre las hojas blancas
y en el patio era la nieve,
la que iluminaba la oscuridad.
En la calle dolían las manos
hinchadas de frío,
ese frío calaba hasta los huesos.
El aliento volaba alto,
aferrándose al cielo húmedo;
con el viento saltaban lágrimas,
así pasábamos el crudo invierno.
El hielo nos hacía temblar
desde la mañana.
Las gotas de escarcha,
encontraron su destino,
un suelo inmóvil, cubierto
de piedras ásperas,
entre aguas espolvoreadas de
hojas blancas…
J. Plou
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Pasé por charcos de barro,
crucé un centenar de granjas.
He dibujado rosas,
en crestas y senderos.
He dejado huellas en la nieve,
en prados verdes.
He cruzado ríos
y cielos tempestuosos,
me he liberado de las ataduras,
de mis pensamientos.
Al final, llega el dolor,
la felicidad o el calor
de las personas que te dejan solo
o que te acarician.
He aguantado el viento,
de esta tierra junto al mar,
que tengo en mis pensamientos
y en mi alma marchita.
Pero una flor cuando se corta.
al instante otra crece,
fortaleciendo sus raíces,
y floreceriendo de nuevo...
en la palma de mis manos.
J. Plou
Está quieto el jardín soportando la tarde
de un enero que se anuncia ventoso;
tan fugaz que parece diciembre.
Penetrado de noche en pinos y acacias,
Opalino a lo lejos en la frente del cielo.
El jardín se estremece por dentro.
Entre ramas secas y hojas podridas,
dormitan escarabajos, escorpiones, lagartos.
Un gato montés acecha a una mariposa
De repente desciende una invisible neblina
y posa su penumbra en el arbolado,
acariciando el nudo de nuestros cuerpos,
con la misma lentísima dulzura,
con que yo sin fuerza y con miedo,
beso tu cuello y tus blancas mejillas.
Está el jardín oloroso a sudor masculino,
a saliva de besos profundos que anhelan,
desatar el torrente del deseo en un clímax
y que fluyan las savias y descansen los cuerpos.