viernes, 5 de junio de 2026

EL EMPUJÓN



Golpe certero y cobarde por la espalda,

un empujón que a la mujer la desmorona,

cayó de bruces, se partió la cara,

actuó con una agresividad que impresiona.


Defendía la educación, el futuro,

la escuela pública de su región,

y recibió el asfalto frío y duro

por la bajeza de un malvado empujón.


Estampada en el suelo con violencia,

tabique roto y puntos de sutura,

empujó a una exmaestra de Valencia,

la fuerza bruta de una mano oscura.


Aquel que debe custodiar la calma,

velar por los derechos de la gente,

perdió el honor del uniforme y el alma,

actuando como un vil delincuente.


No pertenece al cuerpo ni a la Ley

quien con vileza el orden amordaza;

no hay uniforme, presidente o rey

que justifique el golpe que amenaza.


Queda la herida en el rostro grabada,

pero la dignidad sigue de pie:

la educación no será silenciada

mientras la clase sostenga su fe.

J. Plou

jueves, 4 de junio de 2026

DIJISTE "TE AMO"


Dijiste "te amo"y me diste la vida,

canté y salté como un niño pequeño,

volví a la vida y desperté del sueño

y empecé a sentir felicidad compartida.


Dijiste "te amo" y se me curó la herida,

sentí en todo el cuerpo tanta calma,

que el dolor desapareció de mi alma,

y sentí una emoción desconocida.


Dijiste "te amo" sin esperarlo,

sin siquiera preparación,

que no pude soportarlo.


Miré tus ojos y tu luz brillaba

y con la ternura de quien se entrega,

llegué a tus labios y los besaba.

J. Plou

miércoles, 3 de junio de 2026

EL CURA Y EL MILITAR



Dos brazos sostienen el trono y la ley,

dos garras que aprietan el cuello del buey;

el uno de acero, las armas son su sazón,

el otro de incienso, cilicio y perdón.


El militar marcha con paso marcial,

portando en sus armas la fuerza estatal;

convierte el ultraje, con ciega altivez,

en honra y carrera de su inconsciencia vez.

Él frena los pueblos, impone el terror,

venera el engaño y lo llama honor.


Al lado, sutil, se desliza la cruz,

el cura que apaga de la mente la luz;

predica doctrina de humillación,

sagrado mercado de la sumisión.

Exclama paciencia, consuelo en el mal,

haciendo del rezo su oficio ancestral.


Se abrazan perfectos, la espada y el altar,

pues sabe el Estado cómo gobernar:

si el pueblo violento la fuerza rompió,

la voz de la iglesia su ardor amansó.

Mitiga las almas, rebaja el valor,

bendice las clases, pero se une al opresor.


No basta el castigo, la sangre o la herida,

se busca la culpa que rige la vida;

y así, entre las armas y la confesión,

se anuda el engaño de toda nación.

J. Plou

lunes, 1 de junio de 2026

La Dulce Senda de la Primavera


Por la pequeña senda el agua avanza,

el arroyo cercano corre y canta,

el sol con sus destellos lanza

lentejuelas de luz que el río aguanta.


Los peces se deslizan con presteza,

bajos las olas de cristal vibrante,

mientras los setos mudan su corteza

con el verdor de un mayo de diamante.


Desde el fondo frondoso de las hojas,

vuelan los viejos pájaros al viento;

ya no quedan tristezas ni congojas,

solo un silbo de juego y movimiento.


Bajo el sol de la mañana radiante,

el monte de las plantas resplandece

y un cielo azul, eterno y elegante,

con su manto sagrado lo guarece.


El ruiseñor ya teje su morada,

y el moscardón al matorral le gira,

¡qué suave primavera despertada!,

¡qué hermoso está el bosque si se mira!


Levanta la margarita su tesoro,

sus capullos con gracia y con destreza,

abriendo al aire las flores de oro

que coronan la verde naturaleza.


Aquí corre un escarabajo inquieto,

allá descansa una brillante mosca,

que sobre el verde y el azul secreto

de una hoja, sus alas desenrosca.


En este breve espacio de la tierra,

donde el milagro de la vida anida,

toda la primavera se encierra

en una dulce senda bendecida.

J. Plou

sábado, 30 de mayo de 2026

LLEGAR A VIEJO



Setenta y cinco vueltas ha dado ya la Tierra,

un suspiro de verano, una brisa que se va;

mirar hacia el pasado es desatar la guerra

de ver lo que se quiso y lo que no será.


Decía el gran Gabo, con gracia y con ternura,

que el viejo solo es viejo si deja de amar,

pero es una mentira vestida de hermosura

cuando el cuerpo cansado comienza a claudicar.


Eres viejo cuando cuesta coger una moneda del suelo,

cuando el dolor aparece y la ilusión se apaga,

cuando el insomnio es largo y nos roba el consuelo,

y la palabra a veces en la boca naufraga.


Se es viejo cuando el tiempo se confunde en la memoria:

borroso lo de ayer, nitidez a los siete años;

cuando el olor a limpio se vuelve rancia historia

y el espejo nos muestra el más cruel de los engaños.


Es una enfermedad que prolonga su agonía,

nos vuelve intolerantes, nos roba la paciencia,

nos encierra en el cofre de la melancolía...

¡Qué jodido es ser viejo, perder la complacencia!


Dicen los filósofos que al nacer ya morimos,

pero hay tres estaciones en este viaje incierto:

Primero la infancia, el paraíso que vivimos,

un mapa sin amarras, un horizonte abierto.


Luego la madurez, donde solo sobrevivimos,

cargados de cadenas, de pactos y contratos,

vendiendo la utopía por el pan que consumimos,

muriendo poco a poco con grises relatos.


Y llega al fin la vejez, tiempo de descontar,

al descubrir la estafa, el engaño acumulado;

limpiar la vieja basura para poder respirar,

soltar los lazos rotos de un orden oxidado.


Es volver a ser niño, con ojos renovados,

buscar en el principio la libertad perdida;

gritarle al universo, con los días contados,

que el sueño de la infancia fue la única vida.

J. Plou

viernes, 29 de mayo de 2026

El triunfo de la primavera



El triunfo de la primavera

En la primavera, la tierra se engalana. 

Las flores se juntan en besos de pétalos; 

cruzan sus ramas los árboles en abrazos 

y el río se desliza por su lecho.


Revolotean amorosos los pájaros, 

dando cantos a la vida y al amor; 

el Sol se deshace en llamas abrasadoras 

y ráfagas voluptuosas cruzan el cielo azul.


Despiertan en los sentidos lúbricos deseos: 

besos y risas de faunos y ninfas surcan el aire, 

envueltos en perfumes intensos, embriagadores…

La Naturaleza entera se agita en espasmos.


¿No te agitas de deseo ante esta carne lujuriosa? 

¿Verdad que sí? Pues gocemos del amor y de la vida; 

aspiremos su fuego en cada manifestación. 

Caigamos, ebrios de caricias, en el mar de la dicha; 

rodemos unidos por la inmensidad del espacio 

y paguemos nuestro tributo con abrazos locos.


Adoremos a Venus en su templo de placer. 

Quiero que seas mía, aquí, entre el verde follaje, 

donde las flores mezclan el polen de sus corolas; 

ahí donde el río vierte melodías con su murmullo, 

los pájaros cantan su idilio, 

el sol abrasa y la brisa acaricia nuestras sienes…


Te deseo aquí, donde el amor ríe 

y la primavera nos regala su triunfo de vida.

J. Plou


jueves, 28 de mayo de 2026

El blanco Corcel del Sueño




Crujen los leños resinosos en el hogar,

deshaciéndose en brillantes llamaradas,

un racimo de chispas danza al azar,

mientras mi mente sueña, ensimismada.


Busco en aquellas lenguas de fuego vivas,

que se dilatan y encogen con temblor,

las viejas historias, dulces y cautivas,

que mi abuela contaba al abrigo del calor.


Hablaban de un príncipe, de amor prendado,

y de una pastorcita de gracia adorable,

cumpliendo su idilio en un mundo nevado,

bajo un manto blanco, puro e inmutable.


A lo lejos se apaga un rumor de colmena:

los hombres del pueblo, tiritando de frío,

regresan cansados de la diaria faena,

ante la diosa del hambre y su invierno sombrío.


Mas mi mente cabalga, ajena al desvelo,

en el blanco corcel de los sueños dorados,

ese que un gran poeta nombrara en su vuelo,

para cruzar mil países encantados.


Allí donde el arroyo murmura su canto

como el eco desvanecido de un tierno idilio,

y la brisa en las ramas, con suave quebranto,

trae un estallido de besos en exilio.


El aroma de las flores evoca en el alma

la memoria de un perfume ya conocido,

y una risueña imagen, en dulce calma,

me devuelve el reflejo de lo que ha sido.


En sus ojos palpitan promesas eternas,

en sus labios se hospeda una última caricia...

promesas de amor que en el fondo gobiernas,

tiempos del pasado llenos de delicia.


Pero la fantasía, de pronto asustada,

se repliega sobre sí misma con premura;

la realidad frena la veloz carrera alada

y el blanco corcel me devuelve a la cordura.

J. Plou

miércoles, 27 de mayo de 2026

EL SECRETO DE LA ESCRITURA (l) Escribir bien es preciso



ESCRIBIR BIEN ES PRECISO

Retienes el aliento y la palabra,

la mides en la palma de la mente;

su peso exacto buscas, firmemente,

antes que el blanco del papel la abra.

Escribir bien y  lento es preciso,

colocar cada coma en su destino,

librar al verbo de su vano orgullo

y limpiar el exceso del camino.

Pulida la palabra en el silencio,

brilla como el diamante en la mirada;

es labor que se hace en voz muy baja,

como una confidencia susurrada.

Porque el autor no puede en el acento

decir la verdad pura que sostiene:

la verdad del que escribe no se habla,

se plasma en el papel que la contiene.

J. Plou

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EL SECRETO DE LA ESCRITURA (ll) La voz devaluada

La Voz Devaluada

Hoy, sin embargo, el siglo se apresura,

ya nadie envía cartas al olvido;

se escribe como se habla, sin sentido,

rompiendo la profunda arquitectura.

No es una nueva moda del presente,

es mal gusto, es falta de cultura;

un eco de ignorancia que fractura

el arte de expresarse claramente.

Asombra ver que en la nación hispana,

con las aulas repletas hace años,

tropecemos de nuevo en los peldaños

de la misma ceguera del pasado.

Hay tantos que no saben del lenguaje,

tantos como en el siglo que se ha ido;

el analfabetismo camuflado

en un pueblo que dice haber leído.

Retienes el aliento y la palabra,

la mides en la palma de la mente;

su peso exacto buscas, firmemente,

antes que el blanco del papel la abra.

Escribir es suelta lenta y precisa,

colocar cada gema en su destino,

librar al verbo de su vano orgullo

y limpiar el exceso del camino.

Pulida la palabra en el silencio,

brilla como el diamante en la mirada;

es labor que se hace en voz muy baja,

como una confidencia susurrada.

Porque el autor no puede en el acento

decir la verdad pura que sostiene:

la verdad del que escribe no se habla,

se plasma en el papel que la contiene.

J. Plou

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EL SECRETO DE LA ESCRITURA (lll)El vuelo del telegrama)


El Vuelo del Telegrama

¿Qué porcentaje queda en la jornada

capaz de alzar una carta con esmero,

de desnudar el alma en el tintero

y plasmar la emoción en la mirada?

La perspectiva es gris, no se presiente

un futuro mejor en la memoria,

viendo triunfar el ritmo de esta historia

en el teclado móvil y urgente.

El telegrama breve nos gobierna,

la prisa mutiló los sentimientos...

Y se nos va perdiendo en los momentos

el arte de escribir que nos hace eternos.

J. Plou