Yo soy el poeta,
el hombre que escribe de amor,
un hombre de corazón,
escribiendo escogidas palabras,
a la sombra de la noche mítica,
o la sombra de unos párpados lentos.
Yo soy el poeta.
Escribiré sobre las cosas bellas de la Tierra,
escribiré toda cosa loable.
Poeta, contador de historias,
de ritmos, prestidigitador.
Si una pájaro nace en el bosque,
yo lo sabré.
Y lo pondré en mi poema como en un valle.
Porque yo soy el poeta y lo escribo todo.
Escribo sobre la luz,
sobre la sombra y el amor.
Pero el amor de una mujer,
lo escribiré mil veces.
Entre mi bosque de palabras ligeras,
con mi corazón atado a un cielo de rosas,
yo escribo todas las cosas que sean buenas.
Poemas desnudos para doncellas divinas.
Guirnaldas de palabras, serie de sílabas...
Y escribo a los días,
como a vientos de oro los escribo,
como a vientos que elevan la polvareda
hasta el cielo azul, fulgente.
Yo escribo a las noches.
Con sílabas os haré claros de bosque.
O de esos cielos gastados, mariposas.
Escribí una vez a una mujer,
antaño, en secreto le escribí.
Y en su ciudad la encontré,
aún es linda mujer, por gracia
de mi poema.
Porque yo soy el poeta,
el hombre que escribe de amor.
J. Plou









