
J. Plou

J. Plou

En tierras de olivo y arena dorada,
donde el sol besa la antigua alborada,
vive un pueblo con alma marcada,
por la sombra cruel de una historia callada.
Palestina, madre de sueños y dolor,
tu canto resuena en cada rincón,
pero la injusticia, con frío ardor,
arrastra tu espíritu, roba tu canción.
Mueren los niños bajo cielos de fuego,
y el mundo observa sin levantar su juego,
mientras se pisotea el sagrado apego
de un pueblo que lucha, firme y sin ruego.
Muros que dividen la esperanza y la paz,
fronteras de odio que no quieren más,
pero la semilla de libertad tenaz,
germina en el alma, jamás se dejará.
Por cada lágrima, por cada hermano,
por la justicia que clama el llano,
que florezca algún día el mismo verano
donde reine el amor sobre este suelo humano.
Que cese la opresión, que vuelva la verdad,
que el pueblo palestino encuentre dignidad,
porque en la justicia está la humanidad,
y en la libertad, nuestra igualdad.
J. Plou

J. Plou
J. Plou

En la edad madura, el amor se posa,
como río tranquilo que en calma reposa.
No es fuego impetuoso ni llama voraz,
es un susurro dulce que nunca se va.
Ya no hay prisa loca ni tormenta errante,
solo un abrazo firme, tierno y constante.
Los años han tejido su manto dorado,
y en cada arruga un recuerdo amado.
El romanticismo en esta etapa serena,
es paz compartida, es luz que no quema.
Es mirar a los ojos con profunda verdad,
es amar sin miedo, con sinceridad.
No busca el esplendor, ni olas de pasión,
es un jardín cultivado con dedicación.
En la edad madura, el amor es canción,
que entona el alma con suave emoción.
J. Plou

J. Plou

¡Con la dicha de amor!
J. Plou

Vienes con el súbito resplandor de un hada madrina.
Estoy aguardando que se detenga el mundo.
Los músculos se me endurecen de tanto sostenerme.
La arena del reloj, se nos va terminando.
Aún sigo con mis poemas, me gusta que los leas.
Permíteme ahora que bese tu frente,
con el fin de que cumpla este ciclo de fuego
y la calentura que me rasa en los dedos.
Cuando te beso se llena de tu perfume el aire,
noto tu candidez como el libro de mis poemas,
tus labios son como fuentes de perfección.
J. Plou

J. Plou

En este camino de la vieja Castilla.
A un lado, el valle con rica flora,
para el otro, mala hierba, invasora
y en la ribera del campo todo arcilla.
Con el puro sereno en campo abierto
vuela mi pensamiento y fresco llega,
el viento trillando en la era; la paz niega
¡cielo airado, aire adverso, flujo incierto!.
Ando huyendo por el camino desierto;
porque el miedo me aflige y acobarda;
noto que me espera un destino incierto.
De pronto una luz en el firmamento,
aparece y me alegra el ambiente.
J. Plou