lunes, 5 de octubre de 2026

EL SOL TOCABA EL OCASO



El sol tocaba el ocaso
y la luz tibia y dudosa
con un cielo al raso,
hacía la tarde hermosa.

Los dos estábamos solos,
mudos de placer y amores,
como un par de tórtolos,
trémulos y abrasadores.

En el valle ibamos viendo,
en el mar y en la apacible costa,
que lentamente se iba perdiendo
color y transparencia angosta.

A medida que la noche venía,
se adelantaba medroso,
nuestro amor, que se hacía,
más invencible, más precioso.


Hasta que, al fin, obseso
y trastornado, y tú hermosa,
estalló en ardiente beso
nuestra pasión silenciosa.

¡Ay! suspirando volvimos,
de aquel éxtasis de gloria,
sombra en el cielo, vimos
y en el alma euforia.

J. Plou

sábado, 3 de octubre de 2026

CRUELDAD EN INTERNET


Vendrá el día
en que la crueldad en internet
deje de cotizar al alza,
y será fascinante contemplar
la estampida.

Correrán los que hicieron chistes
con la muerte ajena,
los que miraron sufrir a desconocidos
los que escriben discursos de odio,
como quien enciende una pantalla
para matar el rato,
los que llamaron debilidad,
a tener humanidad.

De pronto,
nadie habrá sido así.

Borrarán los tuits
como quien barre cenizas
antes de que amanezca.
Negarán los "me gusta",
los corazones,
la risa compartida
bajo cada desgracia.

Encontrarán una excusa
para cada barbaridad:
que era ironía,
que no entendieron,
que todos lo hacían,
que tampoco era para tanto,
que entonces las cosas
se veían de otra manera.

Y quizá sonrían,
con esa inocencia recién estrenada
que se compra al precio
de olvidar las huellas.

Pero quedará la memoria,
quieta y sin algoritmo,
guardando cada palabra
que lanzaron como piedra,
cada herida celebrada,
cada gesto de desprecio
disfrazado de ingenio.

Porque llegará el día
en que ser miserable
ya no dé puntos,
en que la crueldad
pierda su brillo de moneda,
y todos descubran,
demasiado tarde,
que la humanidad 
que llamaron debilidad
era lo único 
que podía salvarlos.
J. Plou

martes, 29 de septiembre de 2026

POESÍA SIN GRANDES FRASES



La realidad es sencilla,

no necesito grandes frases,

ni sabiduría extrema, 

para escribir mi poesía. 

En la calle un coche circula,

haciendo sonar su claxon,

sin necesidad, sin sentido, 

como un animal enfurecido.

En casa, sólo la furia del amor,

la suavidad de sus labios en los míos,

me estremecen el alma.

Se escucha junto a la ventana,

el canto de pájaros enjaulados,

el reclamo amoroso de los palomos. 

También junto a la ventana.

como aquellos poetas, escribo con lápiz, 

como los antiguos,

sobre una cuartilla simple,

para que la realidad,

tome sentido. 

J. Plou

jueves, 24 de septiembre de 2026

ATARDECER



Qué hermoso el silencio del atardecer…

La luz acercándose al horizonte,
el Sol lento y frágil,
con luz, cegadora y salvaje,
o el iazul del cielo ardiendo
más allá de horizontes y montañas…

Qué hermoso el silencio del atardecer…

A lo lejos la mirada imagina,
que hay mundos sumidos
en la belleza del espacio, 
para tu desventura y tu fracaso.

Ni el eco del canto de las aves
o las brasas del sol pervivirán
cuando la noche se adentre en tus ojos
y una lluvia de estrellas acribille el espacio. 
J. Plou

DESHAUCIO


Siete décadas entre esas paredes,

setenta años de vida pagada día a día,

donde cada rincón guarda una memoria

y Maricarmen cuenta ochenta y siete primaveras.

Siete décadas cumpliendo el compromiso,

rendida al alquiler con impecable constancia,

hasta que la casa dejó de ser refugio

para convertirse en la firma de una inversión.

Llegó el fondo buitre desde la sombra del capital,

a multiplicar por cuatro el valor del techo,

transformando el hogar en una cifra,

la dignidad en un obstáculo para el beneficio.

Cuatro veces más o la puerta del desahucio,

sin espacio para el tiempo, sin respeto a los años.

En el parlamento, bajo la luz del pleno,

se debatió la ley que ofrecía amparo

a las familias vulnerables de la tormenta.

Pero tres partidos alzaron la mano en contra,

bloqueando  la noción,

firmando con el voto la condena al desamparo.

En la calle, las voces salieron al frente,

una marea de manos alzadas por Maricarmen,

reclamando que la vivienda es un derecho

y no una mercancía al servicio del mercado.

Pero la respuesta a las pancartas fue el golpe,

la fuerza policial irrumpiendo en la protesta,

reprimiendo con violencia el clamor de la gente

que solo pedía justicia para una anciana en su propio hogar. 

J. Plou

viernes, 11 de septiembre de 2026

Visita de Mario



Han venido a visitarnos
con alegría y emoción:
mi sobrino, su mujer querida
y Nil, pequeño corazón.

Siete meses tiene apenas,
y ya ilumina con su mirada;
un niño precioso e inteligente,
una sonrisa encantada.

Sus gestos llenaron el local,
su risa es dulce melodía;
cada instante junto a Nil
se convierte en pura alegría.

Lo hemos pasado fenomenal,
disfrutando de su ternura;
que esta visita quede siempre
como un recuerdo de dulzura.
J. Plou

miércoles, 9 de septiembre de 2026

PEQUEÑO GRAN BOYA



En el agua azul y clara,
donde las olas van y vienen,
nada un niño sonriente
con sueños que brillan y crecen.

Juega de boya valiente,
de espaldas al gran portero,
recibe el pase y se gira
con la fuerza de un campeón entero.

Protege el balón con cariño,
lo acaricia con emoción,
y cuando encuentra el momento,
¡lanza con todo el corazón!

Si no puede marcar la jugada,
no se preocupa jamás:
levanta la mirada y enseguida
a un compañero ayudará.

Porque además de ser brillante
en la piscina y al competir,
es tierno, alegre y cariñoso,
un niño especial de verdad.

Entre abrazos, risas y goles,
va dejando su luz y su alegría;
pequeño gran boya del equipo,
¡qué orgullo verte cada día!
J. Plou

PEQUEÑO SALTAMONTES



Pequeño saltamontes,
travieso y juguetón,
saltas sobre las nubes
con fuerza y con ilusión.

Brincas por los caminos,
subes, giras sin parar,
el parkour es tu aventura,
¡nadie te puede alcanzar!

Con tu sonrisa tan dulce
y tu mirada de sol,
eres tierno y simpático,
un regalo para el corazón.

Cada salto es una historia,
cada risa, una canción;
te haces querer poquito a poco
con tu alegre corazón.

Sigue volando, pequeño,
con cuidado y decisión;
que tus sueños den grandes saltos
y lleguen hasta el sol.

J. Plou 

lunes, 7 de septiembre de 2026

GAZA



Sobre la tierra herida
cae la noche sin calma,
y el humo cubre los nombres
que aún resisten en el alma.

Casas que fueron refugio,
escuelas llenas de voces,
se vuelven polvo y silencio
bajo cielos feroces.

En los hospitales tiembla
la esperanza malherida;
faltan pan, agua y medicinas,
sobra el dolor de la vida.

Madres abrazan ausencias,
niños preguntan al cielo,
mientras el mundo contempla
un interminable duelo.

Pero entre ruinas persiste
la memoria, firme y entera:
ningún pueblo desaparece
si su verdad persevera.

Que cese el fuego y la muerte,
que vuelva la dignidad;
que Gaza encuentre justicia,
libertad y humanidad.
J. Plou
J. Plou[

domingo, 6 de septiembre de 2026

LA CARPETA DE LOS ABSURDOS



Me siento en el balcón, ya de noche,
con mi portátil abierto sobre la mesa,
más de mil euros de tecnología
para escribir lo que mi mente piensa.

Tengo siempre algo que decir,
aunque a veces no sé exactamente qué;
entonces dejo que las palabras
salten solas sobre el teclado y después veré.

Escribo palabras al azar,
unas detrás de otras, sin medida,
procurando que suenen elocuentes,
que tengan algún sentido en esta vida.

Una frase llama a otra,
un verso aparece de repente,
y entre borradores y ocurrencias
voy persiguiendo una idea lentamente.

Porque un poema no nace hecho,
ni llega vestido de gala a la ventana;
se construye con palabras rebeldes
que unas veces vuelan y otras se desgana.

Y si la inspiración se queda ausente,
si el verso no consigue emocionar,
si lo escrito parece una locura
que ni yo mismo consigo interpretar,

no importa, no voy a lamentarlo,
ni tiraré el portátil por el balcón;
lo guardaré, con paciencia y esperanza,
en la carpeta de los «absurdos» del ordenador.

Y allí quedará, tranquilamente,
esperando quizá otra ocasión,
porque hasta el verso más disparatado
puede convertirse mañana en canción.

Así paso mis noches en el balcón,
entre silencios, estrellas y teclado;
con un portátil de más de mil euros
y un poeta que aún no se ha jubilado.

Y mientras haya algo que decir,
aunque sea una palabra sin sentido,
seguiré escribiendo mis poemas…
por si acaso algún absurdo
termina siendo un verso bonito.

J. Plou