
Hoy camino hacia el alba. Sueño.
Vuelvo a vivir, revivo lo vivido.
Hoy nace, dentro de mí, el pueblo.
¡Qué milagro soñar, recordar,
tantos paseos por sus calles,
tanta paz, tantos recuerdos,
¡Tanta infancia mía que se fue!
Hoy es la suave brisa de sus campos,
la que me orea el corazón.
Hoy crece su tierra en mí.
¡Qué olor a romero y a tomillo,
qué verdes las pencas de sus chumberas,
que dorada su mies, que plenas las espigas.
que racimos de uva en sus huertos!
Hoy es la alegría de sus gentes,
la que me puebla el corazón.
Hoy late el pueblo en mí.
¡Oh, qué belleza la de su artesanía,
la de su plaza con sus alegres cantos,
de las niñas en la tarde,
con la sonrisa en flor.
Llevar un pueblo así entre las venas,
con sus gentes, con palomas y flores,
con campanas, con ríos de agua clara,
con amigos en juergas y canciones,
es fortalecer el alma y decir: ¡Vivo!
Allí está el pueblo, aquella mi casa.
Sobre mi corazón al fin, nutrido,
bajo mi voz de renovado gozo,
me voy acercando hacia sus calles,
hacia su cal, hacia su nube...
Pueblo ya para siempre mío.
J. Plou