lunes, 19 de enero de 2026

TU CABECITA EN MI HOMBRO

 Igual que sobre la maceta se adormece una rosa,

quisiera que tu cabecita dormitara en mi hombro,

espontánea, caída, comprensiva, mimosa,

sin un soplo de miedo, ni siquiera de asombro.


Y contemplar tu rostro a la luz de una estrella,

al contacto de tu boca y de tu frente,

como contemplo la rosa inclinada  sobre ella,

y el juego de chorros de la fuente.


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