
Ven, intacta y coqueta, vida mía,
revive mi amor que hoy está yerto,
calienta este mi cuerpo desierto
y mi viejo miembro que se enfría.
Abrígame con tu cuerpo, amada mía.
Protégeme de este amanecer cegador
en la mañana de incierto resplandor,
que sorprende velando mi agonía.
Endulza mis labios con la miel,
que huele a rosa y a clavel,
que mi boca chorree como ayer;
y olvidando pesares y dolores,
en libre conjunción de amores
los dos gocemos del placer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario