lunes, 15 de junio de 2026

FIELES A SU RELIGIÓN


 

Un viejo mito aún nos domina, 

un Dios que encadena el día, 

y bajo el peso de una fe divina, 

el mundo marcha en su agonía.


Mas no es el amo quien vigila al obrero, 

ni el opresor quien cuida la frontera; 

con su propio puño es el compañero, 

quien más defiende su prisión entera.


Abraza el siervo al templo y al Estado, 

venera el orden que lo deshereda, 

y al capital que lo ha crucificado, 

le entrega el alma y la moneda.


Son los dolientes de la tierra herida 

los que rechazan la promesa nueva, 

los que prefieren la cadena conocida, 

antes que el cambio en justicia lleva.


Siendo fieles a su religión, 

al pan fraterno y la justicia pura, 

son el cerrojo de su propia prisión, 

los guardianes de su desventura.


Por el engaño y la ignorancia ciegos, 

marchan hermanos contra hermanos; 

el trabajador que por el rico mata, 

limpiando la sangre de sutiles manos.


Son los descalzos en su agonía, 

los que fusilan al que alza el grito, 

sosteniendo el trono de la tiranía 

con el temor de un dogma bendito.


¡Oh, triste farsa del dolor humano! 

Donde el vencido cuida la corona, 

y con el látigo en su propia mano, 

a su verdugo absuelve y perdona.

J. Plou

La idea de un Dios todavía domina al mundo y le esclaviza horriblemente.

Pero lo que es más doloroso todavía es que los oprimidos son mayormente los defensores más encarnizados de la Iglesia, del Estado, del capitalismo y de todos los males existentes. Que son los oprimidos mismos mayormente los que se oponen a cualquier cambio esencial en las relaciones humanas y sociales; bien que son ellos los que más sufren y padecen de los regímenes existentes, y serán los primeros que se beneficiarán con un cambio radical de las formas existentes de relaciones sociales, económicas y de posición Por ignorancia o por conceptos e ideas falsas que profesan, pero son los oprimidos los que ejercen y cumplen directamente las órdenes de violencia y de coerción física, corporal, moral y espiritual sobre sus semejantes. Los trabajadores que se matan mutuamente; son los desheredados que defienden al capitalista y a sus riquezas acumuladas. Son los desposeídos los que sostienen al Estado y exterminan a cualquiera que se rebelarse contra la opresión y las injusticias existentes.  


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