
Hoy siento que soy el dueño,
de mi vida y de mi risa,
mis pasos no tienen prisa
puedo llegar si me empeño.
Recojo amigos por el camino,
son ellos los que tienen,
mi respeto y lo entienden,
¿este es acaso mi destino?
El prejuicio no es mi estilo
a nadie me gusta juzgar,
prefiero más bien callar,
en mi mente no lo asimilo.
Yo se que muchos pensarán
que un ego hay escondido,
sentimiento que he aprendido
y algunos lo entenderán.
Hoy siento que soy el dueño,
como el mar de su playa,
donde quiera que yo vaya
llegaré con entereza y empeño.
J. Plou
DETALLES DE LA ILUSTRACIÓN
El Faro: Representa la guía de la vida, el "empeño" y el destino del que habla el poema.
Las Personas: Simbolizan a los amigos que se recogen en el camino y el respeto mutuo.
La Tumba y el Ojo: Ilustran el concepto de no juzgar y el prejuicio, mostrando cómo el juicio se desvanece frente a la realidad.
El Océano y el Faro: Evocan la metáfora final del mar y la playa, representando la seguridad de ser dueño de tu propio destino.
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