
¡Y pensar que pudimos no habernos conocido!
¿No piensas cuán buena nuestra suerte ha sido
para que al final esté contigo, a tu lado,
para que seas mía, para ser yo tu amado?
"El uno para el otro nacimos... Eso dices.
Pero ¡qué coincidencias para ser tan felices!
Antes de que en la vida, con un amor profundo,
la suerte hubiera unido tu corazón al mío,
siendo tan grande el mundo.
¿No sabes que ese viaje no tenía certeza,
el viaje hacia una ciudad para mi desconocida,
de que un capricho apenas o un dolor de cabeza,
pudieron hacer que no nos vieramos en la vida?
Nunca te había dicho, ¡cosa muy rara!, que
cuando por vez primera te vi, no me fijé
en que eras tan bonita; lo digo francamente:
te miré aquella noche con aire indiferente.
Con su risa, tu amiga mi atención distraía;
fue más tarde cuando ambos cruzamos la mirada
y si algo sentí entonces que hacia ti me atraía,
tú no lo comprendiste... Mas no me atreví a nada.
Aquella noche, aquélla de inolvidable encanto,
un retardo cualquiera, cualquier inconveniente
que en ese viaje hubiera surgido de repente,
esta embriaguez de ahora no la sentiría,
ni este placer sin nombre que absorbe mi mente.
En mi alma, que es otra, tu amor no existiría,
y tu vida, en mi vida nada... nada sería!
J. Plou
No hay comentarios:
Publicar un comentario