
Hay días que nos sentimos tan débiles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Quizás en otro cielo tengan otros abriles.
La vida es clara y abierta como un mar.
Y hay días en que somos tan fértiles,
como abril, que al campo da creación,
bajo el influjo de lluvias espirituales,
y al alma la llena con flores de ilusión.
Hay días que somos de espíritu tan pobres,
como la entraña obscura del pedernal,
la noche nos sorprende, con dureza de robles.
Y hay días en que somos tan cándidos...
que un verso, un trino, nos conmueve
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.
J. Plou
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