
En tierras donde el sol ya no resplandece,
mueren niños en una injusta guerra,
paz rota, por la avaricia de poseer la tierra,
con esta guerra ilegal el alma se adormece.
Pueblo que clama y se estremece,
la pérdida cruel, el dolor voraz,
en campos y ciudades sin la paz,
sin esperanza, la muerte permanece.
No más misiles, ni llantos, ni cadenas,
que el mundo escuche este grito sincero,
¡Basta ya de guerras y condenas!
Que vuelva al hombre su abrazo verdadero,
que florezcan la paz y se acaben las penas,
que cese el horror del combate fiero.
J. Plou
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