
A ti vengo con sed, eres mi fuente;
Limpia, fresca, mansa, colosal...
enfriando mi mente caliente,
con tu corriente blanda y natural.
Vengo a ti cuando estoy cansado,
en tus terciopelos se mitiga mi Fatiga,
y durmiendo dulcemente, a tu lado,
con ruido de pájaros y aguas, se mitiga...
Vengo a ti buscando bálsamo para mis heridas,
para que el dolor se embriague de tus caricias...
Llevo selladas mis heridas como bocas cosidas
Y por tus buenas manos vendadas de delicias.
Vengo a ti, con el alma incontenible...
y al verme desvalido,
me ofreces hasta lo imposible,
el cielo misterioso de astros florecido.
J. Plou
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