
Hay personas que, llevan derrota,
como bolsas pesadas de un mercado.
Caminan firmes, aunque el alma flota,
entre cafés tibios y recuerdos del pasado.
Sonrisas a medias, tormentas en sus huesos,
secretos guardados de una vida pasada,
dolores que habitan, que resultan obsesos,
pero el alma, rebelde, renace en cada jornada.
Como flor en la grieta, sin permiso ni lógica,
que brota sin miedo en aceras olvidadas,
así vuelven a nacer, con luz casi mágica,
lecciones que dejan las derrotas pasadas.
Las puertas se abren en suelo duro,
tocar fondo es el mejor arte,
no es un fracaso ni un futuro oscuro,
es aprender a caer y levantarte.
J. Plou
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