
Ya se alargan las tardes, ya se aleja
despacio el Sol hacia a su regazo.
mientras, desde el cielo de marzo,
sobre el río la Luna se refleja,
de la corriente, sin cesar pareja
más todavía tras algún remero
a mí, que junto al agua quiero
sentirme así fugaz sin una queja,
viendo la lentitud con que se pierde
serenando su fin tanta hermosura,
dichoso de volver alguna otra tarde.
Bajo el rojizo cielo, hasta el verde
tenaz de los abetos ya se apura
la retirada lenta de la tarde.
J. Plou
No hay comentarios:
Publicar un comentario