
De rodillas para no dejar mi huella,
fuí tras de ti, mujer con impaciencia,
transportado por la luz de una estrella,
¡Quizás no fue una gran imprudencia!
Eliminaste, amor, mi egoísmo,
que ahora con lágrimas desvelo,
anteponiendo abismo sobre abismo,
en mi resistente soledad de hielo.
Si la lluvia una red teje,
con el viento telarañas móviles,
¿qué será cuando despeje?
Si esta lluvia apenas la aguanto,
¿cómo serán mis ojos inmóviles
si ya han agotado todo su llanto?
J. Plou
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