miércoles, 13 de mayo de 2026

LA MANCHA



Con voz suave, y sonoro acento,

le canto a la Mancha por los caminos;

¿Será el rugido del viento?

¿O el susurro de los molinos?


Cuando la visito: mi alma siente:

que su misma grandeza la aniquila

Y súbito después alzo la frente,

para grabarla en mi osada pupila.


Entonces algo suyo me encanta

Y libre como el viento llego...

¡Como el pájaro que levanta,

el vuelo con impulso manchego!


La llanura a lo largo se extiende;

mirando a lo lejos se adivina el monte;

¡Sin límite!... la niebla se desprende,

Y a su paso se aleja el horizonte.


El alma sobre el llano se difunde,

lo abarca como el sol al mar distante,

la huella, la limita, la confunde,

la empapa de su espíritu gigante.


El pecho se electriza; se acrecienta;

se oye golpear un corazón de acero;

allí el pulmón no vive si no alienta,

un soplo poderoso al viajero.


Entonces quema mi ardorosa mano,

mi corazón es fuego, mi frente arde...

¡Qué placer si desciende sobre el llano

la hora refrescante de la tarde!

J. Plou

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