viernes, 22 de mayo de 2026

NUESTRO DÍA



Como en aquel día, nuestro día

volvamos al goce estéril...

tú tienes,¡oh carne mía!,

toda la melodía del instante

en la blancura de tu semblante.


Déjame que circule

en tu frente con mis besos.


El amor en mi sangre se hace llamaradas.

Mis sienes de ansiedad circundadas.

En mi huerto se abren las granadas.

relucen los luceros, se reunen las hadas

y yo quiero volar a cumbres nunca halladas.


Pero mi ardor interno antes fue melancolía.

Todo el humano impulso lo decíde el día,

burbuja de ilusión, burbuja vana

en que flotas,¡oh carne mía!

y que es ahora y no será mañana...


Recuerdo vagamente, como en sueños

se evoca a veces un antiguo ensueño.

Bajo el ala de luz del alba pura

que anuncia el parto místico del día,

tu mano azúlea, de viril factura,

guiaba el carro en la extensión madura

del valle que en Octubre descendía.


Sobre rejas, la abuela y el abuelo,

fértil y matinal, nos contaron un día:

la besa él con rubor y con anhelo.

Rubor de amor, ¡oh poema de la vida!


Como el rumor del mar en la caracola,

que cuaje en el poema aquel rumor:

¡sea un lamento

que lleve el viento

mi temblor y mi amor!


Como en aquel día, nuestro día,

volvamos al goce estéril...

tú tienes,¡oh carne mía!,

toda la melodía del instante

en la blancura de tu semblante.te.

No hay comentarios:

Publicar un comentario