
El triunfo de la primavera
En la primavera, la tierra se engalana.
Las flores se juntan en besos de pétalos;
cruzan sus ramas los árboles en abrazos
y el río se desliza por su lecho.
Revolotean amorosos los pájaros,
dando cantos a la vida y al amor;
el Sol se deshace en llamas abrasadoras
y ráfagas voluptuosas cruzan el cielo azul.
Despiertan en los sentidos lúbricos deseos:
besos y risas de faunos y ninfas surcan el aire,
envueltos en perfumes intensos, embriagadores…
La Naturaleza entera se agita en espasmos.
¿No te agitas de deseo ante esta carne lujuriosa?
¿Verdad que sí? Pues gocemos del amor y de la vida;
aspiremos su fuego en cada manifestación.
Caigamos, ebrios de caricias, en el mar de la dicha;
rodemos unidos por la inmensidad del espacio
y paguemos nuestro tributo con abrazos locos.
Adoremos a Venus en su templo de placer.
Quiero que seas mía, aquí, entre el verde follaje,
donde las flores mezclan el polen de sus corolas;
ahí donde el río vierte melodías con su murmullo,
los pájaros cantan su idilio,
el sol abrasa y la brisa acaricia nuestras sienes…
Te deseo aquí, donde el amor ríe
y la primavera nos regala su triunfo de vida.
J. Plou
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