
Al asomarte al mundo, viento frío,
recorre tus brazos, la piel se estremece
y en las mejillas un intenso rojo crece,
como un eco helado y sombrío.
Tu mirada está fija en el vacío,
busca el recuerdo que reaparece,
en sombras que al alma enloquece,
con destello tenue, dulce y tardío.
Existencia vaga, película rota,
carrete velado por luz perdida,
momentos que el tiempo descompone.
Mas en ese frío, tu vida brota,
resiste, sueña, y en su luz escondida,
renace el alma que nunca se rinde.
J. Plou








