jueves, 16 de julio de 2026

Hoy vengo a visitarte, querido mar

Hoy vengo a visitarte, querido mar,
alejándome  de los calurosos días,
para contemplarte con el ojo humano.
Me acerco con pisada tenebrosa,
al principio de tu ser, a las raíces
donde alborea, la arena oscura,
la caricia primera de la tierra.

A visitarte vengo, querido mar,
en esta tarde infernal y lúcida
mientras la luna, desde arriba, arroja
sobre las cabezas una luz calcárea
y en  la línea del horizonte hiere
su duro, lento y solitario ocaso.

Querido mar. Desde hace siglos palpita
tu blando corazón contra las rocas,
que ante tu orilla,  la espuma siempre,
se baña mansamente o se derrumba,
fingiendo que es fango, donde solo existen
márgenes de ira para tus entrañas.

A ti, acudo, mar, en esta hora
porque el sonido de tu voz me llama
y en el fondo de mis entrañas siento,
removerse tu agua clamorosa.

Quieta y muda, la tierra, duramente
forma diques a tu invasora forma
que modifica los límites de los pueblos.
J. Plou

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