
En el patio donde al sol solían jugar,
quedó un eco suspendido, sin supervivientes.
La campana de la escuela ya no va a sonar,
porque el aula se vistió de horror y muertes.
Michael tenía el futuro escrito en la mirada,
un cuaderno de mapas por descubrir,
pero un misil con su luz maldita y armada,
que el libro de su vida no dejó concluir.
J. Plou
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