lunes, 17 de agosto de 2026

ME EMBRIAGUÉ DE LAMENTOS



Estabas junto a mí.
Tu aliento me embriagaba,
sonreía al corazón de tus labios,
mi amor vagaba en torno a ellos.

Mi mano se aferró a tu mano,
mi cabeza sobre tu pecho,
quedó quieta, como dormida,
sobre un encaje blando.

Rocé mi cara con tu frente.
Te notaba tan lejos, tan distante,
pensé que tus manos no se posarían
sobre mi sien de peregrino loco,
que eras para mí un amor imposible.

Entonces recogido y solitario,
en la oscuridad de la noche,
me sentí como un licor amargo,
me embriagué de lamentos.

J. Plou

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