sábado, 6 de junio de 2026

50 años de REPSOL


 

Entre dudas de asfalto y de rutinas,

pensó mi mujer que la tarde sería fría,

cincuenta años de Repsol y de oficinas,

un protocolo que aburrir solía.


Pero el destino guarda sus sorpresas

en los recodos de la vieja acera,

y al sentarnos de pronto ante las mesas,

se disipó la gris expectativa.


¡Qué alegría encontrarnos con Miguel,

con Antonia y su hermosa dinastía!

Su hijo, su nuera, y el motor de aquel

bello cuadro: Gerard, que sonreía.


El tiempo, que es un río que no para,

se detuvo en la mesa un largo rato,

mientras la vieja historia se aclara

y el reencuentro firmaba su retrato.


Recordamos momentos de otro tiempo,

anécdotas vestidas de añoranza,

venciendo a la distancia y al olvido

con la más pura y libre confianza.


Nos lo hemos pasado fabulosamente,

con la risa flotando en el ambiente.


Una reflexión para el camino:

La vida pasa rápido y los buenos momentos 

no deberían ser la excepción de un aniversario. 

Nos debemos, sin duda, un café, 

una paella o cualquier excusa. 

Debemos vernos más a menudo.

J. Plou

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