
Me considero un poeta, sin remedio,
un náufrago que escribe en la marea,
sin más motor, ni brújula, ni asedio,
sino lograr que el tiempo no me venza.
Escribo por la urgencia del sustento,
por ver pasar las horas con premura,
mientras aguardo el cotidiano invento
de la vida y su libre arquitectura.
Soy un alma sensible, encadenada
a este mundo que no podré cambiar;
me resigno a la suerte no esperada
y me adapto a lo que haya que aceptar.
Mas no pierdo la fe en que esto mude,
y si esta tierra no logra su flor,
que otra vida mis anhelos salude
y me devuelva intacto su esplendor.
He cruzado los ríos de la historia,
vistiendo la piel de mil oficios,
labrando en cada etapa una victoria
y hallando en cada quiebro sus indicios.
No podía imaginar, medio siglo atrás,
que este rincón del mundo quedaría
pequeño con este blog y su compás
y que mi voz tan lejos volaría.
Más allá del pueblo que me vio nacer,
viajan los versos que el alma dispuso.
Aquí sigo, adaptándome al ayer,
Escribiendo al amor y la vida como...
J. Plou.
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