
Sobre la tierra herida
cae la noche sin calma,
y el humo cubre los nombres
que aún resisten en el alma.
Casas que fueron refugio,
escuelas llenas de voces,
se vuelven polvo y silencio
bajo cielos feroces.
En los hospitales tiembla
la esperanza malherida;
faltan pan, agua y medicinas,
sobra el dolor de la vida.
Madres abrazan ausencias,
niños preguntan al cielo,
mientras el mundo contempla
un interminable duelo.
Pero entre ruinas persiste
la memoria, firme y entera:
ningún pueblo desaparece
si su verdad persevera.
Que cese el fuego y la muerte,
que vuelva la dignidad;
que Gaza encuentre justicia,
libertad y humanidad.
J. Plou
J. Plou[
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