martes, 13 de octubre de 2026

LA PARCELA DEL AIRE


No quiero armas

dormidas en las manos de la patria,

ni cuchillos que aprendan

el idioma del miedo,

ni rifles apuntando

a la misma tierra que nos sostiene.


Quiero manos enormes,

manos capaces de arrancar fronteras

una a una,

como quien desprende espinas

del corazón del mundo.


Que no quede más límite

que el aire:

sin bandera,

sin dueño,

sin alambradas.


Que nadie guarde la tierra

como un traje encerrado en un armario,

ni la nombre propiedad

con letras de hierro.

Que todos puedan pisarla

como todos respiran,

con la misma necesidad,

con el mismo derecho.


Tomaría las guerras por la punta,

las sacaría del paisaje

como malas hierbas,

y dejaría los campos abiertos

para que regresen los niños,

los pájaros,

la lluvia.


Abriría la tierra para todos

como se abre una ventana,

como se ofrece el pan,

como se comparte el aire.


Porque el aire no es de nadie

y, sin embargo, nos pertenece a todos.


Cada pecho guarda una parcela,

cada vida, un espacio invisible.

Y mientras respiremos juntos,

que ningún muro diga

dónde termina el mundo

ni dónde empieza la libertad.

J. Plou

lunes, 12 de octubre de 2026

LADRIDO EN LA NOCHE


Quiero que leas el poema,
que he traido a la espalda:

Soy como un perro que ladra
a las fieras del odio,
mientras la vida rueda
por la mitad de la noche,
sin saber dónde detenerse.

Traigo sueños en los bolsillos,
tristezas bajo la piel,
alegrías que apenas respiran
entre las ruinas del amanecer.

No quiero ver democracias romperse
como cántaros contra el suelo,
ni religiones vendidas,
al mejor postor del miedo
ni rebeliones que levantan
horribles banderas al viento.

He visto jóvenes cansados,
jóvenes que ya no quieren libertad,
porque les pesa demasiado
el precio para defenderla.

Y nosotros,
sin amor,
avanzamos a tientas,
como ciegos cruzando una carretera,
escuchando cerca
el rugido de los motores
y el silencio de los corazones.

Aun así, ladro.

Ladro para llamar a la esperanza,
para espantar la noche,
para que alguien recuerde
que todavía estamos vivos,
que bajo tanta ceniza
late un mundo posible.

Ladro,
porque mientras haya una voz
capaz de enfrentarse al odio,
la vida no habrá dejado
de marchar hacia la luz.
J. Plou


domingo, 11 de octubre de 2026

DULCE Y DIVINA POESÍA

A ti, dulce y divina Poesía,

Con el más vivo embeleso,

te abrazo con ardiente idolatría,

soñando recibir tu augusto beso.


Hoy que al ocaso, mi alma despierta,

mi amor no declina,

Y con la luz crepuscular, incierta,

mi corazón se ilumina;


Y al descender la claridad,

un obstinado recuerdo,

de cuanto fui y amé en realidad,

meditabundo me pierdo.


¡Yo amo la inspiración celeste y pura.

que por ti va coronada,

que derramas en los versos la hermosura.

Reflejo de tu olímpica mirada!


Es tu raudal de frases gloriosas,

corrientes siempre nuevas,

rodando serenas o tempestuosas,

el sonido del alma llevas.


Y cuando lea el mundo mi escrito,

o del mundo me ausente,

oirán en ti el rumor de lo infinito

y brillará la eternidad sobre mi frente.

J. Plou


 

UN OTOÑO PREMATURO

 

Ha llegado el otoño antes de tiempo,
con su abrigo de niebla y hojas doradas;
el sol se despide, lento y sediento,
de las tardes aún tibias, recién comenzadas.

Hay un frío pequeño rondando la casa,
una lluvia que aprende a decir tu nombre,
y el viento, que en las ramas se abraza,
deja un rumor antiguo sobre el horizonte.

Prematuro otoño, ¿qué prisa te lleva?
¿Por qué apagas tan pronto la luz del verano?
Quizá traes contigo una dulce promesa:
que también lo que termina puede ser humano.

Y mientras la tarde se vuelve más breve,
guardo entre mis manos su último resplandor;
porque toda estación que temprano se muere
deja más honda la memoria de su calor.

J. Plou

miércoles, 7 de octubre de 2026

MARICARMEN HA MUERTO



Maricarmen ha muerto.
Tenía ochenta y siete años
y más de setenta
dentro de la misma casa,
con sus paredes aprendidas,
sus ventanas llenas de tiempo,
la vida doblada en los cajones.

El veintitrés de septiembre
la desahuciaron.
Ese mismo día,
como si la puerta cerrada
no bastara,
acabó en un hospital.

Después llegó la presión social:
las voces, las plazas,
las manos alzadas,
la dignidad haciendo ruido.
Hubo un acuerdo
para que pudiera regresar.

Pero Maricarmen no volvió.

Su caso llenó Sol,
encendió acampadas
por toda España
y puso la vivienda
en el centro de la política.
Su nombre cruzó pancartas,
telediarios, debates,
la boca de quienes prometían
que nadie quedaría atrás.

Ahora vendrán los pésames,
las palabras cuidadas,
las flores,
los minutos de silencio,
los comunicados que dirán
que su historia no se repetirá.

Pero una casa no es solo una casa.
Y perderla a los ochenta y siete años
no es un trámite,
ni una cifra,
ni una noticia de un día.

Maricarmen no llegó a volver.
Que no vuelva tampoco
el silencio
sobre quienes aún esperan
que una llave
signifique hogar
y no despedida.

J: Plou

martes, 6 de octubre de 2026

EN LA NOCHE FRÍA



Cuando en el seno de la noche fría

oculta el sol su resplandor profundo,

es para renacer y espera el mundo

la nueva luz con el próximo día.


¿Quién produce esa agitación sombría,

que agobia y oprime el corazón moribundo?

¿Quién sabe lo que guarda ese profundo

crepúsculo moral en su agonía?


En la parte más alta del firmamento,

el sol, sin apenas movimiento,

con la nocturna oscuridad alterna.


Pero la pobre vida humana,

no muere hoy para brillar mañana.

¡Ay, no! tu noche es oscura y eterna.

J. Plou


lunes, 5 de octubre de 2026

EL SOL TOCABA EL OCASO



El sol tocaba el ocaso
y la luz tibia y dudosa
con un cielo al raso,
hacía la tarde hermosa.

Los dos estábamos solos,
mudos de placer y amores,
como un par de tórtolos,
trémulos y abrasadores.

En el valle ibamos viendo,
en el mar y en la apacible costa,
que lentamente se iba perdiendo
color y transparencia angosta.

A medida que la noche venía,
se adelantaba medroso,
nuestro amor, que se hacía,
más invencible, más precioso.


Hasta que, al fin, obseso
y trastornado, y tú hermosa,
estalló en ardiente beso
nuestra pasión silenciosa.

¡Ay! suspirando volvimos,
de aquel éxtasis de gloria,
sombra en el cielo, vimos
y en el alma euforia.

J. Plou

sábado, 3 de octubre de 2026

CRUELDAD EN INTERNET


Vendrá el día
en que la crueldad en internet
deje de cotizar al alza,
y será fascinante contemplar
la estampida.

Correrán los que hicieron chistes
con la muerte ajena,
los que miraron sufrir a desconocidos
los que escriben discursos de odio,
como quien enciende una pantalla
para matar el rato,
los que llamaron debilidad,
a tener humanidad.

De pronto,
nadie habrá sido así.

Borrarán los tuits
como quien barre cenizas
antes de que amanezca.
Negarán los "me gusta",
los corazones,
la risa compartida
bajo cada desgracia.

Encontrarán una excusa
para cada barbaridad:
que era ironía,
que no entendieron,
que todos lo hacían,
que tampoco era para tanto,
que entonces las cosas
se veían de otra manera.

Y quizá sonrían,
con esa inocencia recién estrenada
que se compra al precio
de olvidar las huellas.

Pero quedará la memoria,
quieta y sin algoritmo,
guardando cada palabra
que lanzaron como piedra,
cada herida celebrada,
cada gesto de desprecio
disfrazado de ingenio.

Porque llegará el día
en que ser miserable
ya no dé puntos,
en que la crueldad
pierda su brillo de moneda,
y todos descubran,
demasiado tarde,
que la humanidad 
que llamaron debilidad
era lo único 
que podía salvarlos.
J. Plou